Desde hace dos semanas una campaña desaforada de propaganda de guerra viene preparando a la opinión pública para aceptar nuevos bombardeos aéreos sobre las ciudades exhaustas de un país destrozado tras una cruenta guerra preparatoria.

A las habituales expresiones de propaganda utilizadas en las guerras actuales, como el inexistente "derecho de injerencia", o las manidas "intervenciones humanitarias", se han añadido otras utilizadas a finales del siglo XIX por los potencias imperialistas europeas en sus guerras coloniales y cuyo expreso racismo, y desprecio por los pueblos las habían arrinconados en los manuales de historia.

Y así han vuelto a oírse en la prensa expresiones como "expediciones de castigo", "bombardeos selectivos", "intervenciones preventivas", "desafíos que no pueden quedar impunes", los ultimatums y emplazamientos a la guerra, con aliados o sin ellos, "con el visto bueno de la ONU, o sin él", con "la aprobación de los parlamentos o sin ella".

Los titulares como el que ocupaba hace poco las portadas de los principales medios de referencia europeos: "Las tropas francesas ocupan Tombuctú", de inequívoco resabio colonial, son una buena muestra de la recuperación de esta política belicista.

EEUU y algunos países de la UE están organizando una agresión contra Siria de acuerdo con el estado sionista de Israel, la OTAN y las monarquías feudales del Golfo.

Quienes encabezan esta coalición son los mismos que llevaron a cabo terribles guerras basadas en mentiras sobre la existencia de armas de destrucción masiva, con el pretexto de proteger a la población civil y defender los Derechos Humanos. Estas guerras han producido y siguen produciendo millones de víctimas inocentes y la destrucción , la miseria y el caos en los países agredidos, como ha ocurrido en Afganistán, Iraq, Libia y Mali.

Se disponen a atacar Siria a pesar de que su gobierno ha autorizado la misión de investigación de la ONU sobre el uso de armas químicas y después de haber aprobado reformas para la realización de un diálogo político.

De producirse este ataque, sin duda, tendrá graves consecuencias para todos los pueblos y supone una seria amenaza a la paz mundial. Por lo tanto, estamos en contra de cualquier intervención militar, ya sea con el aval de la ONU o sin el aval de ésta.

Tenemos la convicción de que es imprescindible encontrar una solución política y pacifica, que rechace cualquier intento de socavar la independencia y la soberanía del pueblo sirio, así como la integridad territorial de Siria, según el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos.

Rechazamos contundentemente la intervención del estado español en esta guerra, bajo cualquier forma, el uso de las bases militares de Rota, Morón y Gibraltar para tal fin. Por último, hacemos un llamamiento a la deserción de los soldados de los países implicados.

No a la guerra
Paremos la agresión a Siria
Plataforma No a la guerra de Sevilla